viernes, octubre 05, 2007

Globalización y sincretismo

De un vistazo así nomás este señor cantante parece Antonio Ríos, por la palabra "Bombones" y la tipografía de abigarrados colores, deducimos que canta cumbia, salsa, merengue, ¿no?
Bueno, queridos (no sé si está bien usado el plural en este blog que nadie lee ni comenta, pero en fin), (tampoco sé si en ese caso está bien la palabra "queridos", claro) los invitamos a apreciar en detalle el sombrero de nuestro protagonista del día de hoy...
Sí, ... sí...SÍ! TIBIO TIBIO... CALIENTE! acertaste! es un sombrero TIROLÉS.
Con pluma y todo, original de Los Alpes. Por qué lo usa este cantautor oriundo de San Miguel, Provincia de Buenos Aires, es todo un misterio.

5 comentarios:

chao chao dijo...

la combinacion de bombones, vinagreta, canto tirolés y yahoo no me convencen para nada!

y otra cosa chirusa.. como que no entra nadie?? y george y yo que somos?? asiduos lectores! eso somos!
pero vos ya ni entras al mio... y eso q te lo actualice solo para vos! eso si es un pobre blog abandonado!

chao chao dijo...

che mira que loco! jajaja

un español nos comento en la manivela:

http://lamanivela.blogspot.com/2006/12/esta-fui-yo.html#comments

parece ser un señor importante...

chimber´s pilusa dijo...

JA JA AJA AJA JAJAJA!
AJJAJAJAJAJA AJ AJAJAJA
JAAJJAJAJAJA AJAJJAJAJAJA

El tipo es un groso, no leí bien porque este ciber es un poco caro, pero ¿es corresponsal de guerra y estuvo en Irak? qué cosa la vida... cómo demonios habrá llegado a La Manivela?

chimber´s pilusa dijo...

El problema es que George es invisible, no comenta, y esto es como los panelistas de la tele, si no comentás no existís, no hay rastros de tu presencia, nadie te registra y no te hacés famoso y no salís en las revistas.

Y no te hacés famoso.
Y no te dan zapatos caros de canje.

chimber´s pilusa dijo...

Sé que nadie de ustedes va a creerme, pero me enteré de la verdadera historia del cantante que sale en el post; resulta que es el padre del amigo de un conocido y todo tiene explicación lógica.
Hasta el sombrero tirolés.


Hete aquí un caso donde la realidad le da un cazote a la ficción. Y otro a mí, por quejarme que nadie lee el blog.