viernes, abril 11, 2008

¡Pero qué cosa tan simpática es mi jabón en polvo!


Para qué hablar del asombro que tendrían los pioneros del surrealismo al ver que un insecto circulando en bicicleta -en un parque con hamacas y un tobogán de su tamaño- es utilizado para vender jabón y no para cuestionar los límites de la razón humana. Os invito a que durante vuestra próxima visita al supermercado os acerquéis a la góndola de Drive y hagáis un relevamiento de sus psicodélicos y alocados envases. Pero atenti, algunos dan susto.
Quisiera -con vuestra ayuda- situar el momento en que el marketing del siglo XX decidió que la fragancia de un jabón dejaría de ser “lavanda” y pasara a ser “un día en el parque con rosas y calas”, sobre todo teniendo en cuenta que las calas NO tienen perfume. A quien lo logre, moranguetes a discreción.


Nota del editor: El título de este post está parodiando a aquel que salió en www.chaochaocacto.blogspot.com acerca de la simpatía de un aire acondicionado.

5 comentarios:

cacta dijo...

Respecto a la nota del editor:
Sí, que ladrona que sos

cacta dijo...

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eh! te hice eso todo bonito del viaje y no dijiste nada!! trucha!

Pirlusa de la Sapinonda dijo...

¿qué?
¿ahora por qué la ligué?
Yo creo que cada vez estoy más bolonia.

Anónimo dijo...

holaaaa hermaaaanaaaaa!!!!!como estas? como ha progresado el blog!!
lo que se encuentra en buenos aires. bueno un besito.
tu hermanazzzo
Juancho nacho yilixz hutiño

Pirlusa de la Sapinonda dijo...

¡Sangre de mi sangre! ¡A mis brazos, hermanito!

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¿Por qué siempre que nos saludamos parecemos ebrios? Debe ser algo de familia.