miércoles, marzo 11, 2009

CRÓNICAS TERESIANAS VI: Subversión y maximalismo

Día 7: La doctrina maximalista invade la Bahía de Teresitos
¡Y pensar que mi mamá se quejaba cuando con mi hermano le pedíamos llevar una sombrilla a la playa! Nos decía que éramos unas maricuelas por pedirla, que era mucho peso, y que nos dejáramos de hinchar. Ahora, hay gente que VA CON UN GAZEBO. Algo así como los bananas que caen a un choripuesto con la novia y le gritan al tipo "te pago con cien pesos, pero si querés cambio tengo dos de cincuenta". Si esto no es maximalismo, no sé qué es. Yo me pregunto como Viviana Canosa: ¿no será mucho?


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Día 16: Poder Ñandú


Nótese cómo esta ave patagónica enarbola una palita amarilla con la mano izquierda junto a un castillo, en un fotomontaje alla Eisenstein sobre una imagen costera de Teresa a Secas.
Este vehículo entraña un amplio significado oculto: el ñandú, símbolo autóctono de la tierra patria; la pala, clara alusión a la masonería que tanto amaron nuestros próceres; la mano izquierda en alto, gesto que quedara inmortalizado por el Che Guevara, inmortalizado a su vez por ser tan lindo como Gael García Bernal y tener aptitudes fotogénicas para salir en remeras. El castillo a punto de ser comido por el guardabarros es una celebración de la abolición de la monarquía, el surgimiento de la República, la Toma de la Bastilla y la Revolución Francesa. Santa Teresita es el enclave de una vanguardia de subversivos ñanduses, no cabe duda.

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Día 16 bis: El anhelado "enfriamiento" de la economía y la consecuente merma de la inflación se lograría gracias una ignota cadena de supermercados


Proletarios del mundo festejan jovialmente y afirman: "En Picocos, ¡todo cuesta una bicoca!"


(NO SABEMOS SI CONTINUARÁ, USTED MANTÉNGASE AL TANTO)

10 comentarios:

La Criatura dijo...

Jaja, muy buena la sexta crónica santateresense.

Nótese que los dueños del gazebo dejaron la puerta sin llave y se fueron a echarse un chapusón.

Los ñanduses subversivos se ven medios inofensivos. Si por los campos andan en pelotas ¿por qué en la playa tienen pantalones? (igual se lo ve contento agarrando la pala)

Y lo de Picocos es sencillamente genial. ¿La S hecha caballo de ajedrez sería la economía por tener el poder de saltar por encima de los demás?
¡¿Y justo un cowboy para detener el capitalismo?!

Fernando dijo...

Hacía tiempo que no te visitaba, Pirlusa y me has vuelto a hacer reir.

Y si dices que me echaste de menos.... Más me voy a reir.

Gran blog (y lo digo muy serio).

-Pirlusa de la Sapinonda- dijo...

Criatura: usted es un observador nato, evidentemente la Tía de la Criatura, la Madre de la Criatura y la Novia de la Criatura lo han entrenado en la atención femenina para captar todo tipo de detalles.
Los dueños del gazebo claculo que pensaron que nadie iba a cargarlo en el baúl del auto y arrancar, por motivos eminentemente prácticos. De los ñandúes no se confíe, parecen buenitos pero no son ningún charabón de pecho. Desconozco por qué usan pantalones, tal vez para que no se les meta arena en... déjeme pensar...¿el oviducto?
Picocos es una gran incógnita, la metáfora del ajedrez que usted me plantea nos pone en jaque a todos los exégetas de este simbolismo mercadil. Lo del cowboy lo tomo como una declaración de principios y comentario ideológico pertinente.

¡Fernando! Recién pasé por tu blog y vi fotos de lugares bastante envidiables, te felicito. No suelo extrañar mucho, así que para qué mentirte, lo cambio por una verdad: extrañé el mar, en parte por tu blog, y durante las 3/4 partes de enero me las pasé en la playa. De ahí mis crónicas, son mucho más terrenales que las tuyas pero me alegro que te gusten, ¡sos siempre bienvenido! Te recomiendo poner proa a Santa Teresita alguna vez.

El enano que vive en mi botamanga dijo...

el ñandú con toda la simbología gauchesca lenninista es mi favorito, me quedo con ese. Son detestables las gentes que pagan cosas de poca monta con billetes de mucha monta, es detestable la gente que tiene más dinero que yo, y la que tiene menos que yo.

El enano que vive en mi botamanga dijo...

Ah la palabra bicoca me da un poco de impresión.

-Pirlusa de la Sapinonda- dijo...

Ah, lo que a mí me molesta no es que paguen con billetes grandes sino que lo griten a los cuatro vientos para hacerse los pitusa; yo a veces voy a Farmacity y compro un cepillo de dientes con 100$ pero explico que recién cobré, no tengo tarjeta de débito, ni de crédito, etc, y de todas formas no importa porque en Farmacity los empleados te cobran todo tan rápido que no te da tiempo a charlar.

El ñandú es un caudillo masónico.

Hermana de SDU-7 dijo...

Picoco y Teresitos...... es demasiado.
El ñandú tiene toda la onda. Él y mi cepillo de dientes se deben conocer.

Matías dijo...

Qué ingenuo fuí, a mí lo único que me llamó la atención fue que un ñandú tuviese los pulgares opuestos como para agarrar un balde y una pala. Pero lamentablemente, el árbol me tapó el bosque. Menos mal que estás vos para sacarnos la venda de los ojos y mostrarnos la intrincada verdad de la milanesa!

A esta altura, mis deseos de veranear en St Little Teresa el año que viene se miden usando la escala de Richter (y no de Richard como dijera alguna vez mi hermana).

Saludos, (me intriga saber cuanto material tenés para seguir posteando!)

-Pirlusa de la Sapinonda- dijo...

Ah, pero Matías, yo no me di cuenta de los pulgares prénsiles, estamos ante un caso de ave-mono, quizás. Eso es revolucionario.
Pero bueno, la revolución puede esperar.
Yo te diría que empieces a reservar una plaza en la Hostería Santa Teresita o arregles conmigo para que te tire un colchón en el monoambiente de mi abuelo, Teresa a Secas es un destino que se va para arriba.
Lamentablemente se me acabaron las crónicas, pero prontamente vendrá una seguidilla de "Recuerdos". No se los pierda.

Mr Mojo Risin dijo...

Me quede con ganas de un analisis profundo de Picocos como lo hiciste con el ñandu